lunes, 28 de mayo de 2012

¿Qué sombrero quieres ser?

Por Rosario Rosas Escalona

A veces en la vida nos toca colocarnos en un punto, nos aferramos a él sin ver todas las posibilidades que nos estamos perdiendo.

Un episodio muy común que pasa es cuando vamos al volante del coche y los transeúntes pasan por enfrente de nosotros, cruzan imprudentemente la calle sin darse cuenta, algunas veces vociferamos ante esos transeúntes por no fijarse al cruzar la calle; pero por el contrario a veces somos peatones que pasamos ante un coche que viene con una velocidad inimaginable, cruzamos a toda prisa la calle y le gritamos al conductor.


¿Por qué NO nos damos cuenta que algunas veces estamos en una posición contraria?, es decir, siempre estamos cambiando de papel (a veces somos el conductor, otras el transeúnte) y solo podemos ver nuestro punto de vista.  En ocasiones es necesario cambiarnos los zapatos y colocarnos en la posición del otro, para comprenderlo.

Existe una técnica que se llama “seis sombreros para pensar” consiste en ponernos no los zapatos sino seis sombreros en situaciones que así lo merezcan, el propósito en sí  es el de la representación de un papel definido. La principal restricción del pensamiento son las defensas del ego responsables de la mayoría de los errores prácticos del pensar. Los sombreros nos permiten pensar y decir cosas que de otro modo no podríamos pensar ni decir sin arriesgar el ego. Disfrazarnos de payasos nos autoriza a actuar como tales” (De Bono, 1986).

De igual manera De Bono (1986) sugiere las características de cada uno de los sombreros, de la siguiente forma:

Sombrero blanco: el blanco es neutro y objetivo. Se ocupa de hechos objetivos y de cifras.
Sombrero rojo: el rojo sugiere ira, furia y emociones. Da el punto de vista emocional.
Sombrero negro: el negro es triste y negativo. Cubre los aspectos negativos,  por qué algo no se puede hacer.
Sombrero amarillo: el amarillo es alegre y positivo. Es optimista, cubre la esperanza y el pensamiento positivo.
Sombrero verde: el verde es césped, vegetación y crecimiento fértil, abundante. Indica creatividad e ideas nuevas.
Sombrero azul: el azul es frío, y es también el color del cielo, que está por encima de todo. Se ocupa del control y la organización.

¿Quién no ha querido ser creativo en estos días? La respuesta sería todos, pero ¿quién en verdad se ha quitado el sombrero negro para convertirse en verde? Aparte de colocarnos en los zapatos de los demás también es importante ver que la vida no es de un solo color sino de seis colores y todas las posibilidades de combinaciones.


Se preguntarán hasta aquí ¿para qué nos sirve cambiarnos de sombrero? Es sencillo para quitarnos un poco nuestros puntos de vistas y empezar a pensar con nuevas ideas, quizás podemos rescatar todas aquellas cosas que hemos perdido al cerrarnos en un solo color.


Si te pones el color que elijas terminarás logrando siendo un sombrero que elijas, el chiste es ponerse todos los colores para poder desarrollar, lo que De Bono (1986) llama pensamiento lateral. Este pensamiento consiste en la resolución de los problemas a partir de un pensamiento no cuadrado sino con ramificaciones, no tan establecidas para llegar a la solución adecuada y además innovadoras para cualquier situación.


¿Qué color eres? Pero lo más importante ¿qué color puedes ser?


Fuentes:
·    De Bono, E. (1986): Seis sombreros para pensar. Recuperado de http://ciam.ucol.mx/directorios/5443/Todos/Edward%20de%20Bono%20-%206%20sombreros%20para%20pensar.pdf
·    Imágenes obtenidas de www.photos.com

lunes, 14 de mayo de 2012

La comunicación empieza por tu mirada

Por Karla Alvarez

Tus ojos son la ventana de tu alma, de tu mente y de tu corazón. Todo lo que piensas y sientes se ve claramente reflejado a través de ellos y de tus conductas. Sin darnos cuenta muchas veces estamos dando más información de la que quisiéramos a través de nuestra mirada pues somos más transparentes de lo que nos damos cuenta. A veces expresamos un mensaje con nuestras palabras y otro con nuestros ojos.

Por ello y por salud mental lo más sano en un ambiente laboral es respetar a nuestros compañeros, sus ideas y personalidad, y permitirnos aquellos pensamientos que son positivos, en donde reconocemos y valoramos a las personas que nos rodean.

No critiquemos ni con el pensamiento, evitemos guardar malas intenciones o ideas negativas porque en cierta forma es como si los estuviéramos diciendo. Piensa y siente lo que te atreverías a decir, sé transparente en tus ideas. Y si ves algo en tus compañeros que no te gusta, sé valiente y díselos con tacto, sin herir sentimientos.

Una experimento muy popular publicado por el japonés Masuru Emoto, cuenta que se vertió agua en dos contenedores, a uno se le etiquetó la palabra odio y al otro la palabra amor y con el paso del tiempo el primero se oscureció, se puso negro, mientras el segundo se conservó claro y transparente. Esto nos dice que al leer cada palabra en las etiquetas las personas emitieron una energía diferente y muy poderosa a través de sus ojos. Esto sucede con las personas que nos rodean, les transmitimos energía que les afecta para bien o para mal.


Reflexiona qué es lo que quieres que tu mirada refleje 
y alinea tus pensamientos hacia ello.  
¡Buen inicio de semana!

lunes, 7 de mayo de 2012

¡Enfócate en tus propios logros!


Por Karla Alvarez

¡Enfócate en tus propios logros!, muchas veces estamos tan preocupados por lo que están haciendo los demás que olvidamos que tenemos nuestras metas y dejamos de atenderlas. Tener envidia de los avances de los demás  o prestarles demasiada atención solo nos llena de energía negativa, alejándonos por tanto de lograr nuestros sueños. Mantén tu mente ocupada con tus propias metas, esas que planteas y revisas diariamente.

Grant Cardone en su libro 10x menciona que para tener grandes logros necesitamos crear nuestro propio camino, sin voltear a ver a la competencia, ya que si intentamos aventajarlos en algo que ellos ya tienen dominio será muy poco probable que salgamos vencedores. En cambio si identificamos nuestras fortalezas y definimos nuestra propia forma de trascender no habrá quien nos alcance. Aunque esto está pensado para los negocios, en la vida personal también aplica si consideramos que cada quien tiene algo valioso y único que aportar. Debemos ser auténticos y fieles a nosotros mismos.

Los sentimientos de envidia son parte natural del ser humano, pero debemos tener presente que destruye nuestro espíritu, nos hacen sentir frustración e insatisfacción ante los logros ajenos, pueden denotar que somos inmaduros, ególatras y queremos  ser el centro de atención. Nos hace desear lo que tienen los demás, no lo que va de acuerdo a nuestros sueños, igual que como sucede con los niños de 3 años cuando quieren el juguete que acaba de tomar otro niño de su edad, solo por berrinche.

Combatamos este sentimiento y seamos libres de espíritu, nobles y confiemos en que los dones que tenemos y el esfuerzo que pongamos son suficientes para trazar nuestra propia y única ruta a nuestro éxito, que siempre será diferente al de los demás.

No critiques mi progreso, si no conoces mis esfuerzos y no envidies mis victorias, sin conocer mis fracasos. Anónimo