lunes, 25 de junio de 2012

Habilidades para la comunicación interpersonal: prestancia

Por Yolanda Domínguez

Estimados compañeros y amigos

Quiero compartir con ustedes parte de un curso de capacitación que inscribí y que habla sobre el tema de la comunicación. En lo personal, me ha ayudado mucho para identificar ciertos factores que pueden ser aplicables tanto en la vida laboral como en la personal, sin duda, todo es para mejorar y se los comparto con mucho gusto esperando que también les sirva a ustedes.

Extracto del curso: Habilidades para la comunicación interpersonal: prestancia

Las habilidades para la comunicación interpersonal se expresan con la fórmula V-V-V (elementos verbales, visuales y vocales).

Elementos verbales:





Palabras y estructuras lingüísticas que se utilizan para hablar, desde la selección del lenguaje y los términos que utilizamos para hablar hasta la forma en que organizamos las ideas dentro del mensaje que transmitimos.





Elementos visuales:














·         El contacto visual: dirigir la mirada al interlocutor.

·         La proxémica o distancia corporal: la distancia correcta entre una persona y otra es importante, no podemos invadir su espacio vital. Guarda la distancia “social” en el trabajo (la medida de un brazo).

·         La expresión facial y los gestos: correspondencia entre expresiones verbales y faciales. Es importante mantener una expresión facial relajada y amistosa.

·         La postura y los movimientos: cuidar lo que expresamos a través del cuerpo, que haya concordancia con lo que estamos expresando verbalmente. Mantén una postura erguida, no escondas las manos y evita jugar con objetos o utilizar las manos de forma que denote nerviosismo.




Elementos vocales:

No es solo lo que se dice, sino cómo se dice.









 


 
·      Volumen: Varía el volumen de la voz para captar la atención y para enfatizar algo importante.

·       Velocidad: Varía la velocidad  para romper la monotonía del mensaje, para que vaya de acuerdo a la naturaleza de las ideas, estado de ánimo o de la naturaleza de la retroalimentación que recibes, esto ayudará a mantener la atención en la conversación.

·      Tono y entonación: Variar el tono y la entonación (inflexión de la voz y modo de decir una cosa) podemos comunicar nuestro entusiasmo o enojo, inclusive sin tener la intención de hacerlo, por eso debemos de tener conciencia de las emociones que comunicas.

·       Énfasis: Es el equivalente a subrayar en un escrito. Es recomendable seleccionar  y enfatizar la idea que deseas que se quede en la mente del que escucha.
Como ven la comunicación engloba muchos elemenentos que se entrelazan unos con otros y que son indispensables para poder comunicarnos de la mejor forma con las personas ya sea en el ámbito laboral o en el personal.  Asimismo, quiero comentarles que la palabra prestancia se define como la excelencia en el trato con la gente, es decir, es la suma de las habilidades, actitudes y valores de una persona y se manifiestan en su comportamiento en el momento de la comunicación.

Referencia:
Curso de capacitación del Sistema Tecnológico de Monterrey

lunes, 18 de junio de 2012


“Nuevo nombre para un viejo problema”
Por Deyanira Tamez.

¿Recuerdas tu primer día de trabajo? Como llegaste con esas ganas por comenzar, el sentir la pasión por lo que haces, hasta te emocionaba el pensar qué ibas a poner en tu escritorio, ¿lo recuerdas?

De ese momento en tu vida hasta ahora, ¿sientes que esa pasión sigue viva o ha disminuido? Lo más seguro es que muchos contesten que ha disminuido, otros dirán que ya ni siquiera tienen ganas de ir a trabajar y para esto dan miles de causas como: estoy cansado, trabajo muy lejos, me caen mal mis compañeros, no me pagan lo suficiente, otros incluso podrían llegar a decir que odian a su jefe.

También podría tratarse de estrés, pero hay muchos tipos de estrés que podrían influir que al final no tendríamos una causa específica, entonces a qué se debe esa falta de pasión por el trabajo, ¿cómo lo puedo llamar? Pines, Aronson y Kafry (citados por Bosqued, 2008) lo denominan Síndrome de burnout y se refiere al “estado de agotamiento mental, físico y emocional producido por una persistente implicación en situaciones emocionalmente demandantes”.

El Síndrome de burnout es un problema de salud y de calidad de vida laboral, un tipo de estrés crónico que podríamos definir como la respuesta a un esfuerzo frecuente cuyos resultados la persona considera ineficientes, ante lo cual reacciona quedándose exhausta. En su fase más avanzada este síndrome se manifiesta con una sensación de estar al límite, de no poder más, de estar a punto de venirse abajo, o algunos mencionan que tienen la sensación de que “se le va a quemar el cerebro”.  

El problema con este síndrome es que si una sola persona en el área de trabajo lo padece este puede irse contagiando a todo el personal como si se tratase de un resfriado.

La persona que lo padece pasa por las siguientes fases:

1.     Agotamiento emocional (comienzan las quejas hacia el trabajo)

2.     Despersonalización (las quejas se tornan hacia el cliente en particular)

3.     Falta de ideales (quejas hacia uno mismo “ya no tengo nada más que dar aquí”)

La persona que puede evitar que este síndrome afecte a los empleados es el jefe, ¿qué es lo que puede hacer? Primeramente debe dar a conocer a sus empleados cuáles son los objetivos del puesto de trabajo, dejarles en claro qué es lo que cada persona hará y cómo ayuda su trabajo a la empresa, obviamente debe reconocer el esfuerzo, organizar al personal, capacitarlos  y hacer una evaluación periódica que ayude a los empleados a saber cuáles son sus áreas de oportunidad.

Pero… ¿Qué pasa si tu jefe no realiza ninguna de estas actividades? O peor aun ¿qué pasa si tu jefe padece este síndrome? Debes de ser capaz de hacer algo por ti mismo, veamos un simple tratamiento:

·         ¡Tómate un respiro! Levántate por un café o agua.

·         ¡Distráete! Manda un mensajito por celular y continua con tu trabajo.

·         ¡Disfruta de tu familia! Una carnita asada el fin de semana no estaría mal.

·         ¡Actívate! Realiza actividades fuera del trabajo que te llenen de energía.

·         ¡Desconéctate del trabajo! En vacaciones olvídate de la oficina y relájate.

·         ¡Festeja! Acude a reuniones sociales, siempre son una buena oportunidad para hablar de algo que no sea trabajo.

Recuerda que es importante que disfrutes tu trabajo, no solo para que aumente tu productividad sino para que te sientas feliz y tu salud no se vea afectada.  

Referencias bibliográficas:

Bosqued, M. (2008). Quemados. El síndrome de burnout. Qué es y cómo superarlo. España: Paidós.


lunes, 11 de junio de 2012

El basurero

El basurero


Por Vianney Martínez González
Para iniciar este pequeño escrito me permito preguntarte, ¿con qué facilidad permites que la furia y maldad de otras personas influyan en tus sentimientos y estado de ánimo?, por ejemplo te enojas cuando una persona te hace menos, te falta al respeto, se burla o habla de ti?

Seguramente pensaste lo mismo que yo… obviamente ¿Cómo no molestarme? Te comparto una breve historia, que sin duda alguna te permitirá manejar de otra manera este tipo de experiencias.



Hace varios años, como de costumbre subí a un taxi para ir a mi trabajo, había entablado una conversación con el conductor y de repente, sin saber por qué otro automóvil, se cruzó tan bruscamente, que para no causar una tragedia, el conductor del taxi tuvo que girar el auto y frenar súbitamente.

 Milagrosamente no ocurrió nada, pero el conductor del vehículo que había cometido la imprudencia, se bajo bruscamente de su auto y comenzó a gritar e insultar al taxista.

 El taxista, a pesar de lo injusto de la situación, sonrió, levantó su mano y lo saludo muy amablemente diciéndole lo siento, que Dios le bendiga y que tenga un buen día y luego sin decir nada más retomó la marcha.
 
Sorprendido por esta actitud, le pregunte, por qué le ha respondido así, esa persona por poco destruye su automóvil y además casi nos envía a los dos al hospital.
 Entonces el taxista me dio una lección que jamás olvidaré, me dijo: muchas personas son como el camión de la basura. Están cargados de enojo, odio, frustración, resentimiento... y ante cualquier situación aprovechan para descargarla. 

-Pero, porque lo hacen ante una situación como esta, si usted no le ofendió y solo fue su culpa. 

-Lo hacen ante la primera oportunidad, porque necesitan eliminar de su interior toda la basura acumulada, porque ya no hay lugar para más.


Resulta muy complejo y difícil sonreír a quien te ofende o busca afectarte personal o laboralmente, pero no dejes que descargue esa “basura” que tiene por dentro, no te enganches y reacciona como no lo esperan. 

Te invito a no ser el basurero de nadie. Haz un esfuerzo, sonríe y no permitas que las frustraciones, traumas, mal humor o fallas de los otros influyan en ti y en tu forma de disfrutar la vida.  


Reflexión:
Prieto, J.L. (2012). Reflexiones para el alma. Recuperado de http://www.reflexionesparaelalma.net/page/reflexiones/id/363/title/El-cami%C3%B3n-de-basura


martes, 5 de junio de 2012

La empatía

Por Karen Meníndez de la Fuente

Profundizar en la implicación de las relaciones humanas en el trabajo resulta un tema bastante amplio, no obstante, considero importante compartir una pequeña pero muy útil fracción de lo que representan en el ámbito laboral con el fin de apreciar los valores actitudinales que como equipo de trabajo poseemos.

Las relaciones humanas establecen la base de las organizaciones y su principal activo, para esto, la comunicación interna constituye una herramienta de gestión de valor incomparable.

Las relaciones humanas son las encargadas de crear y mantener entre los individuos relaciones cordiales, vínculos amistosos, basados en ciertas reglas aceptadas por todos y el reconocimiento y respeto de la personalidad humana.

En lo personal, considero que uno de los cimientos que mayormente refuerzan nuestras relaciones humanas y desarrollan de manera positiva y armónica la comunicación interna en cualquier equipo es la empatía.

La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro, comprender lo que siente en cada momento, implica entrar en el mundo del otro y ver las cosas desde su punto de vista, sin embargo, no significa opinar lo mismo que el otro, ni sentir lo que él siente. Se trata de aceptar y respetar sus ideas y emociones, comprender y ayudar a los demás.
La empatía es una destreza básica de la comunicación interpersonal. Permite el entendimiento sólido entre las personas. Es fundamental para comprender el mensaje del otro; y conlleva saber sentir, saber entender y saber interpretar el mensaje del interlocutor.

La empatía puede cambiar la disposición del interlocutor, pues al sentirse comprendido, baja la guardia y desiste de una posición de confrontación. Permite conocer la manera en la que las personas viven, sienten y piensan de una manera clara. Nos proporciona información necesaria para poder relacionarnos de una manera exitosa con nuestros semejantes.
Consejos para lograr ser más empáticos
ü  No evaluar, juzgar o descalificar

ü  Alerta a los gestos corporales 

ü  Mantener la cordialidad, siguiendo su pensar y conversando sobre los temas que el interlocutor considere importantes 

ü  Disposición física y mental a prestar atención a los mensajes centrales del discurso 

ü  Comprender el mensaje, poniéndonos en su lugar 

ü  Percibir los sentimientos, valores y emociones del interlocutor 

ü  Comprender los puntos de vista 

ü  Entender su diferente visión del mundo 

ü  Ofrecer ayuda