Por Karla Alvarez
Muchas veces nos suceden cosas que no entendemos, por las
que protestamos pues pensamos que no son justas o no las merecemos, sin embargo
con el tiempo nos damos cuenta que estábamos equivocados y que en el fondo las
cosas tienen una razón de ser y al final todo es para bien.
La diferencia entre la felicidad y calidad de vida que
puedan tener las personas no es solamente por el entorno que les rodea, en gran
medida la diferencia la hace la actitud con la que cada quien toma las cosas. En
días pasados escuché en la radio sobre estudios que decían que las personas con
menos ingresos son mucho más felices que las ricas o millonarias, porque
valoran más las cosas importantes de la vida. Al parecer estamos equivocados
pues lo más buscado en nuestra existencia o el bien más asediado debe ser la
felicidad, no la riqueza. En gran medida ésta se logra con nuestra actitud y
forma de tomar la vida.
Cuando vemos con malos ojos o tenemos algún prejuicio acerca
de la gente que nos rodea, sucede que sin darnos cuenta vamos haciendo realidad
ese presagio, o al menos complicamos el entorno y a las personas que nos rodean.
Si salimos con miedo a las calles pensando
que algo nos pasará es mucho más probable que así sea, si salimos con plena
confianza de que todo estará bien entonces seguramente así será. Es la tan
mencionada ley de la atracción, nuestra mente es muy poderosa y atraemos las
cosas buenas o malas con nuestros pensamientos.
Las preocupaciones, los nervios y prejuicios son tan poderosos
que pueden hacernos vivir en una realidad horrorosa e imaginaria pues solo existe
en nuestra cabeza. Muchas veces estas situaciones nos llevan a asumir que no
somos aceptados y empezamos a crear un sinfín de complicaciones que no existen
o no existían pero con nuestra actitud sin querer los hemos empezado a
generar acompañados de una etapa de malos momentos, frustraciones e
incomodidades, que no nos llevan a nada bueno.
Una persona con mente positiva, abierta, con confianza y
dispuesta puede lograr mucho más que otra persona que tenga una mentalidad
negativa, incluso aunque la segunda tenga mayores capacidades. No se trata de ir por la
vida con una sonrisa exterior y por dentro tener una maraña y sin fin de
preocupaciones, lo importante es animarnos a sonreír desde nuestro corazón. Zig
Ziglar dice: “Es tu actitud, no tu aptitud la que determina tu altitud".
Todos tenemos retos por resolver a diario. Si te avientas
sin miedo, como quien se tira un clavado a una alberca sin pensarlo habrás dado
un gran paso y llevarás recorrido más de la mitad del camino para lograr tu
reto. Si te quedas afuera empezando a tocar el agua con tus pies probablemente
nunca entrarás y te quedarás afuera atemorizado por el frío.
Danny Gamanche propone en su blog “Success professor” las siguientes
estrategias que ayudan a mantener una actitud adecuada: leer libros positivos,
escuchar música, levantarse temprano, hacer ejercicio, planificar la semana y
los días, entender que las cosas no siempre salen según lo planeado, ser agradecido,
estar conectados espiritualmente y rodearse de personas positivas.
Una actitud positiva te permite obtener lo mejor de cada
cosa de la vida.
Así que sé positivo, confía y aviéntate sin miedo!!!




Los individuos marcan goles, pero los equipos ganan partidos.
ResponderEliminarZig Ziglar
Yo creo que el ambiente que hay en el departamento nos ayuda, o al menos a mi, a tener una actitud positiva. Siento que mucho del avance que hemos tenido, sino es que todo, es debido al equipo de trabajo que hemos formado.
Deya
Hola Karla, felicidades por el blog y por los temas que has puesto, me gustó mucho este de la actitud, es un recordatorio para pensar siempre en positivo y ver las dificultades como oportunidades para aprender y crecer.
ResponderEliminarLa semana pasada me tocó revisar apoyos visuales de un curso de Desarrollo Humano, allí leí una frase que me impactó, porque con poquito dice mucho, la frase dice así: "Nada ha cambiado, excepto mi actitud... por eso todo ha cambiado". Creo que va muy de acuerdo con todo lo que nos comentas en este post. ¡Me declaro culpable! en la parte en que mencionas que a veces nuestra misma actitud nos lleva a imaginarnos un sinfin de cosas que ni siquiera son ciertas. Es difícil ver el lado positivo a todas las cosas, pero en definitiva sí se puede, la cosa es querer. ¡Gracias por compartirnos este post!
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