lunes, 9 de julio de 2012

Ahora que he muerto

Por: Felipe Leyva

Hace ya años me llego esta reflexión por correo que ahora quiero compartirles:

“¿Qué sucede? no entiendo, solo sentí un dolor fuerte en la cabeza y ahora estoy tan confundido. ¿Qué pasa? ¿Porqué mi familia llora? estoy aquí pero ellos no me ven y no puedo abrazarlos… pasan los días, mi familia enfrenta la vida sin mí, les he dejado un gran vacío…

En mi trabajo ya alguien ocupa mi puesto, todo vuelve a ser como antes, corren, atienden llamadas, hacen pagos, envían documentos, firman planillas, algunos compañeros se acuerdan de mí a ratos y lamentan que ya no esté…

En mi familia el vacío persiste, mi esposa llora, está confundida, no sabe como hacer sin mi, mi hija pequeña pregunta: ¿Dónde esta papá? y mi esposa le dice que en el Cielo… Mi esposa, con toda la carga sobre sus hombros, la responsabilidad de los hijos pequeños, tiene que sonreír a los niños para darles fortaleza…

Ya pasó un año y todo sigue igual, en casa el vacío y la tristeza, en la empresa donde trabajaba ya nadie me nombra y todo sigue igual, sobre la marcha… El forense dijo que  morí por estrés, en mi cerebro estalló una vena por una subida de tensión que me dio, cuando me llamaron de mi trabajo y me dijeron que de los 10 camiones que solicité solo llegaron 7. …

Para la empresa que trabajas siempre serás un elemento importante pero no imprescindible, en cambio para tu familia eres único e irreemplazable “
Después de leer esta reflexión me di cuenta que a veces nos dedicamos por completo al trabajo  o nos preocupamos tanto por cómo saldrá el curso, por si tendrá errores, por si saldrá a tiempo, por los comentarios que me pondrá el coordinador, por juntas, evaluaciones etc., que dejamos que nos desgaste. Cuando el preocuparnos no soluciona o ayuda en nada, simplemente debemos dedicarnos hacer nuestro trabajo lo mejor posible, y al final de la jornada debemos dejar el trabajo en la oficina.
Debemos disfrutar lo que la vida nos da y a nuestros seres queridos. Es necesario tener un equilibrio en todo, hay que recordar que trabajar es un medio para realizarte y obtener una forma de vivir, pero no lo es todo, es necesario recordar que el estar cerca de las personas que amas es un medio para ser feliz, no olvides que debes tener un equilibrio en tu vida, que beneficiará tu forma de ser, de vivir, de actuar. Haz que tu trabajo sea divertido y que tu vida tenga sentido. Aprovecha la oportunidad de disfrutar de tus compañeros que al igual que tu quieren ser felices en su trabajo, nadie viene al trabajo con el afán de arruinar su día y el de los demás.

4 comentarios:

  1. Hace unos días también escuché esa reflexión.
    Es cierto lo que dices, debemos de tener un equilibrio porque al enfrascarnos tanto en el trabajo no nos damos cuenta de las cosas que nos estamos perdiendo, como el convivir con la familia.

    Deya

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  2. ¡Gracias por compartir Felipe!, vale la pena poner las cosas en perspectiva y como comentas tener un equilibrio en la vida para lograr la plenitud. ¡Felicidades por tu primer post! =)

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  3. Bendito trabajo que nos permite realizarnos como profesionistas, que nos permite tener ingresos para poder alimentar a una familia y dar un techo, pero de nada serviría si no disfrutamos a la familia, amigos, etc. y nos dedicamos las 24 horas al trabajo, como bien dicen, hay que poner en la balanza y lograr el equilibrio en el trabajo, en la familia, en el tiempo que dedicamos a nuestra persona, etc. Todo en equilibrio :)

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  4. Muy buena reflexión, gracias Felipe. Siempre hay que recordar que trabajar para vivir es muy diferente a vivir para trabajar. Saludos y excelente semana!

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